Según un reciente sondeo de PwC Argentina acerca de la nueva Ley de Teletrabajo, el 97% de las empresas del país está trabajando bajo este formato, pero sólo un 37% analiza su continuación luego de la sanción de la ley. A partir de esta nueva realidad, ¿Cuál será el impacto de las operaciones en esta modalidad de trabajo? ¿Cuáles son sus repercusiones sobre la huella de carbono corporativa? ¿Qué aspectos se deben considerar para estimar las emisiones resultantes?

El contexto actual suma nuevos desafíos y obliga a las empresas a repensar el escenario ambiental a futuro, para ello, deberán empezar por entender cuáles son los primeros impactos de la situación sobre el medio ambiente con la medición de la huella de carbono adaptada a la nueva normalidad.

Gastón Carozzo, del equipo de Sustainability de PwC Argentina indica que “el cálculo de la huella de carbono de una organización incluye sus consumos energéticos y emisiones de gases de efecto invernadero y sirve como base para la identificación de oportunidades de gestión. Esta práctica ha evolucionado en los últimos años dentro de las compañías, pero el contexto nos obliga a preguntarnos qué nuevos aspectos debemos considerar en sus alcances”.

Con el avance de la pandemia un gran número de personas han comenzado a trabajar de manera permanente desde sus hogares lo que conlleva impactos inmediatos y variados sobre el uso de la energía. Si bien se redujo en general la demanda de combustibles para traslados (movilidad de los empleados, viajes de negocios, entre otros), el uso de electricidad residencial aumentó. En esa línea, hay ciertos impactos ambientales que pueden disminuir, mientras que otros se incrementan, conforme avanza la reactivación de la actividad económica. Los resultados de este contexto resultan inciertos, por lo que es fundamental afianzar los métodos de cálculo de las emisiones, para conocer su impacto.

“Estamos recibiendo crecientes inquietudes por parte de nuestros clientes sobre estos interrogantes, quienes buscan comprender cómo quedará configurado su “mapa de emisiones” a partir del escenario actual. Es por ello que desarrollamos una metodología de cálculo que incorpora el teletrabajo dentro de la medición de la huella de carbono con el objetivo de ponderar su impacto”, añade Belén Zermatten, gerente de Sustainability de PwC Argentina.

La metodología implementada por PwC reúne indicadores tales como: tipos de energía requerida para calefacción, refrigeración y consumos energéticos resultantes; consumo de las herramientas tecnológicas en uso; el “ahorro” en emisiones por la disminución del “commuting” (traslados del personal), entre otros, basándose en factores de emisión locales.

El objetivo es poder estimar las emisiones dentro de esta nueva etapa para trabajar sobre medidas de gestión acordes. Este ejercicio demanda una importante coordinación del equipo de Sostenibilidad con distintas áreas de la compañía, como Recursos Humanos y Sistemas e incorpora encuestas a los empleados acerca de los tipos de energía utilizados en sus espacios de trabajo y los traslados realizados.

Para los especialistas de PwC Argentina, es necesario implementar una metodología de medición que considere de manera apropiada los consumos energéticos estimados producto del teletrabajo y la “nueva normalidad” para, en base a ello, tomar medidas de mitigación y reducción acordes y ajustadas al contexto.