El Acuerdo sobre la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, es un tratado de la ONU que marca un importante paso adelante en los esfuerzos por garantizar la salud de los ecosistemas oceánicos durante las próximas décadas.
Tras la entrada en vigor en enero de 2026, el tratado pasa a ser jurídicamente vinculante para los más de 80 países que lo han ratificado hasta ahora (entre los que se encuentran China, Alemania, Japón, Francia y Brasil), lo que significa que aceptan incorporarlo a su legislación nacional.
La cobertura contempla las zonas oceánicas que se encuentran fuera de las aguas nacionales (alta mar) y el área internacional de los fondos marinos. Regiones que conforman más de dos tercios de la superficie del océano y representan más del 90% del hábitat de la Tierra en términos de volumen. Esto se debe a que el océano es profundo y la mayor parte del espacio habitable del planeta se encuentra bajo el agua.
El objetivo es transformar la “alta mar” y el lecho marino internacional en un entorno que se gestione de manera sostenible en beneficio de toda la humanidad.
El acuerdo refuerza el marco jurídico internacional actual: se basa en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar —en la práctica, la “constitución de los océanos”—, que ha establecido las normas para la explotación marítima y del lecho marino y la protección marina desde que entró en vigor en 1994.
El texto aborda las lagunas de la Convención, incluye más detalles sobre cómo gestionar la biodiversidad y alinea la gobernanza oceánica con desafíos modernos como el cambio climático y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (el plan impulsado por la ONU para resolver los desafíos más complejos del mundo).










