El proyecto del Laboratorio Predictivo se inició a principio del mes de marzo 2020 y tiene como objetivo principal ayudar de forma pública y gratuita a las ciudades de Latinoamérica en el diseño de estrategias a nivel urbano que permitan prevenir la expansión del COVID19 e implementar salidas inteligentes de las cuarentenas, rehabilitando las actividades de forma segura. El desarrollo consta de 3 etapas y actualmente Urbeos finalizó la puesta en funcionamiento de la etapa 2.

Los nuevos resultados de la Etapa 2 están disponibles de forma pública y gratuita a partir de 24 de Julio de 2020 y se dividen en 2 desarrollos complementarios:

  1. Laboratorio Predictivo Urbeos COVID19 Latinoamérica: Permite consultar online y de forma interactiva para cada ciudad analizada la ubicación y el nivel de riesgo de las Áreas Críticas detectadas en las mismas y el Plan de Rehabilitación de Actividades de Bajo Riesgo Segmentado Geográficamente. Asimismo, presenta toda la información técnica y los mapas de riego que permiten analizar en detalle cada sector urbano. (https://salud.urbeos.com/covid/)
  1. Centro de descarga público de Mapas de Riesgo: Se encuentran disponibles para su descarga pública y gratuita los mapas de cada ciudad con la ubicación de las Áreas Críticas detectadas con mayor riesgo de contagio por movilidad de personas. Con esta segunda iniciativa desde Urbeos esperamos contribuir al proceso de concientización social para evitar la concurrencia de personas en estas zonas, ayudando a reducir la cantidad de contagios. (www.urbeos.com/mapascovid)

En esta segunda etapa, nuestro análisis predictivo realizado en 20 ciudades latinoamericanas logró detectar que el aumento de los contagios se explica principalmente por la movilidad de personas en los principales centros urbanos (áreas comerciales y administrativas) de las ciudades latinoamericanas. Dichas áreas, que en general no representan más del 5/10% de la superficie total de las ciudades, concentran diariamente una importante cantidad de personas que se movilizan desde todo el resto de la ciudad, generando focos de riesgo por el alto nivel de interacción social en dichos espacios o en las instancias de traslado en transporte público hacia ellos.

Es importante destacar también que en esta segunda etapa quedó en evidencia que las zonas residenciales no son áreas donde se originan mayoritariamente los contagios sino donde se expanden una vez que las personas contagiadas regresan a sus viviendas desde los centros urbanos anteriormente mencionados. En estos casos, la velocidad de los contagios en las zonas residenciales depende de las condiciones habitacionales existentes en las mismas, siendo los asentamientos, los barrios precarios y las zonas con edificios en altura las áreas más vulnerables como se identificó en la Etapa 1.

Asimismo, los resultados de la Etapa 2 también dejaron en claro que el nivel de riesgo de los centros urbanos varía significativamente entre distintas ciudades de la región o entre las diferentes zonas de una misma ciudad. Por esta razón, durante los próximos meses será necesario avanzar hacia un modelo de apertura de actividades segmentado geográficamente a escala microurbana, diseñando medidas específicas que permitan contener adecuadamente a estas zonas centrales con alto tránsito de personas. Recién a partir de la implementación efectiva de estas medidas será posible avanzar hacia una salida gradual y ordenada de las cuarentenas en la región.

Por el contrario, la rehabilitación de actividades de forma uniforme en toda la ciudad (sin considerar el nivel de riesgo de cada zona ni la movilidad de personas) conducirá hacia un aumento de contagios por el fuerte impacto que tienen las áreas centrales sobre el resto de las zonas residenciales de las ciudades latinoamericanas.

En esta línea, los resultados de esta segunda etapa muestran que ciudades como Córdoba, Mendoza y Rosario (Argentina), Montevideo (Uruguay) y Valparaíso y Concepción (Chile) podrían salir más fácilmente de las cuarentenas al presentar centros urbanos con menor nivel de riesgo si se implementan correctamente las medidas de segmentación geográfica. Por el contrario, las áreas metropolitanas de Santiago de Chile, Buenos Aires y Bogotá requerirán estrategias graduales de reactivación de actividades segmentadas geográficamente capaces de contener las áreas críticas detectadas en dichas ciudades.

Cinco zonas geográficas para rehabilitar progresivamente actividades en las ciudades de Latinoamérica.

El Plan de Rehabilitación de Actividades Segmentado Geográficamente desarrollado en la Etapa 2 por Urbeos para las principales ciudades latinoamericanas se organiza a partir de 5 zonas diferentes en las que se sugiere ir habilitando actividades de forma progresiva, empezando por aquellas zonas de menor riesgo.

La primera zona corresponde a las ÁREAS RESIDENCIALES DE BAJA DENSIDAD Y NIVEL SOCIOECONÓMICO MEDIO Y ALTO, donde la concentración de personas por manzana es baja y las condiciones habitacionales aseguran adecuadas posibilidades de aislamiento intra-vivienda. Asimismo, la rehabilitación de actividades de bajo riesgo en estas zonas no generaría una movilidad significativa de personas desde otros sectores de las ciudades.

La segunda zona corresponde a las ÁREAS RESIDENCIALES DE BAJA DENSIDAD Y NIVEL SOCIOECONÓMICO BAJO (escenario 2), donde la concentración de personas por manzana también resulta baja. No obstante, dadas las condiciones habitacionales de estos barrios el nivel de riesgo es mayor que la zona 1 y se recomienda tener muy presente la necesidad de generar acciones de prevención en aquellos barrios donde no se puedan garantizar adecuadamente las condiciones de aislamiento intra-vivienda. La rehabilitación de actividades de bajo riesgo en estas zonas tampoco generaría movilidad significativa de personas desde otros sectores de las ciudades.

La tercera zona corresponde a las ÁREAS RESIDENCIALES DE ALTA DENSIDAD Y NIVEL SOCIOECONÓMICO MEDIO Y ALTO (escenario 3), donde la concentración de personas por manzana es significativamente alta y el riesgo de contagio en el espacio público es mayor que en los casos anteriores. No obstante, las condiciones habitacionales garantizan adecuados niveles de aislamiento intra-vivienda.

Las zonas cuarta y quinta corresponden a los CENTROS URBANOS COMERCIALES Y ADMINISTRATIVOS CON ALTO TRÁNSITO PEATONAL (escenario 4) donde la rehabilitación de actividades de bajo riesgo generará un aumento importante de movilidad de personas desde otras áreas de la ciudad. En estos casos, el nivel de riesgo es muy elevado y estos sectores merecen un tratamiento especial.

En estas zonas se sugiere tomar todas las medidas de prevención y control necesarias para garantizar el correcto distanciamiento social antes de la rehabilitación de actividades de bajo riesgo, destacando particularmente la peatonalización de sus calles y avenidas y la separación temporal de las paradas de autobuses.

En particular, la quinta y última zona identificada como  ÁREAS CRÍTICAS son sectores particularmente riesgosos dentro de los centros urbanos mencionados en el párrafo anterior. Allí se concentra una gran parte de las personas provenientes de toda la ciudad que se movilizan diariamente por motivos de trabajo, consumo, educación, salud, etc. Son las zonas de MAYOR NIVEL DE RIESGO DE CONTAGIO y las que potencialmente podrían tener un mayor impacto sobre las áreas residenciales una vez que las personas regresan a sus hogares.

La rehabilitación de actividades de bajo riesgo en estas ÁREAS CRÍTICAS sólo debería llevarse a cabo una vez que se haya verificado que las 4 etapas anteriores no presentaron un aumento de contagios y la misma coincidirá con la salida definitiva de las cuarentenas.

Conclusiones finales de la Etapa 2

Los resultados de la Etapa 2 ponen en evidencia la necesidad de un plan de rehabilitación de actividades que incluya el análisis del nivel de riesgo de cada zona de la ciudad, focalizando especialmente en las ÁREAS CRÍTICAS y en la forma en que se movilizan las personas hacia cada centro urbano.

Queda demostrado hasta aquí con los resultados obtenidos en el Laboratorio que la movilidad de personas hacia las ÁREAS CRÍTICAS es el principal factor de riego para el aumento de contagios a nivel urbano. A partir de allí, deben articularse de forma conjunta dos cuestiones: por un lado, el diseño de medidas adecuadas de rehabilitación de actividades por parte de los técnicos responsables en cada ciudad; por otro, la difusión de información confiable y sencilla de entender para la ciudadanía, que permita evitar las zonas de riesgo. De esta manera, será posible permitir una salida gradual de las cuarentenas sin generar efectos de rebote no deseados.