Silvina Prette, Gerenta Senior de Operaciones de FedEx Argentina, habla de cómo impulsa a los equipos desde su rol de líder, de la estrategia de sustentabilidad de la compañía y de la importante innovación que representa el nuevo centro de distribución en Lomas del Mirador.
En noviembre de 2025, FedEx inauguró un centro de distribución en Lomas del Mirador, provincia de Buenos Aires, con 4520 metros cuadrados y una nueva cinta transportadora que puede procesar hasta 2650 paquetes por hora.
PRESENTE se acercó a la nueva planta para conocerla y hablar con Silvina Prette, Gerenta Senior de Operaciones, quien, además de referirse a las últimas innovaciones, relató su experiencia como la primera mujer en ocupar ese cargo y contó cómo ejerce su liderazgo en un sector tradicionalmente masculino.
¿Cuándo ingresaste a trabajar en FedEx?
En 1991, la desregulación del correo le da la oportunidad a FedEx de ingresar directamente en el país y la empresa abre sus puertas en forma directa. Yo pasé por la sucursal, me enamoré del logo y dejé mi currículum. Tenía 22 años. Mi primer puesto fue en Atención al Cliente. Soy Técnica en Comercio Exterior, pero en ese entonces estaba estudiando el Profesorado de Inglés. En aquel momento, era una novedad que un envío estuviese en 48 horas en los Estados Unidos. Atendía por teléfono a los clientes, hacía el rastreo de los envíos. Después me pasé a Operaciones a través del programa Promotion from Within. Ya era el año 92, 93, y abríamos nuestras primeras sucursales de atención al público, adicional a la que estaba en Maipú y Córdoba. Me tocó abrir la primera sucursal en Belgrano. FedEx en los años 90 explotó y creció en el país. En el 97 pasé a ser la primera Gerenta mujer de Operaciones. Tenía a cargo a los “caminantes” o carteros. En esa época, contábamos con unas 16 rutas en las que manejábamos 1500 sobres promedio por día de importación y organizábamos las entregas en CABA. A partir de 2004 pasé a hacerme cargo de las camionetas; es decir, las rutas que salen de Buenos Aires entregando cajas, también reconvirtiéndonos en ese momento en el cual el documento pasa a segundo plano y los pequeños paquetes se empezaban a entregar puerta a puerta y a domicilio. Ahí crecimos y exploramos el interior. Abrimos sucursales en Rosario y Córdoba. En 2009 me postulé a la posición de Senior Manager de Aduanas y Operación Terrestre, y a partir de ahí estuve a cargo del país en su totalidad en términos de la operación y como representante legal. Estamos llevando adelante la marca FedEx, el footprint y estoy a cargo también del aeropuerto. Hoy tenemos 200 empleados, ocho centros de servicios y en junio nos mudamos a esta estación, que también es un logro, porque el cambio de normativa en diciembre de 2024 hizo que necesitáramos más espacio. Es una estación moderna, sustentable y pensada para lo que se viene. En el trayecto me casé con una persona que trabajaba en la compañía, tuve a mis hijas. Así que hay historias entrelazadas entre la compañía y yo.

¿Cómo fue ser la primera Gerenta de Operaciones mujer? ¿Estabas detrás de ese objetivo?
No, nunca me propuse estar donde estoy. A mí la vida me fue llevando a las distintas posiciones. Se abrían las oportunidades, sentía que cumplía con los estándares y siempre presenté la capacidad de trabajar. Me enamoré de la logística. Pensá que yo estaba estudiando Profesorado de Inglés, nada que ver. Cuando ingresé a FedEx dentro de otro programa de la compañía que se llama Tuition, me puse a estudiar la logística, crecí acá, me enamoré de que todo es una especie de tablero de ajedrez donde se acomodan las piezas para que tenga un resultado, y es continuo.
Cuando llegaste a la Gerencia de Operaciones, ¿sentiste una diferencia por ser mujer?
Nunca en FedEx estuve en una situación de diferencia por el género. Sí sentí la mirada externa de “¿Cómo vas a manejar hombres?”, porque en el año 97 yo tenía 27 años y yo salgo del grupo de compañeros y con ellos gerencio, con ellos aprendo. En esa época surgían las best practices: elegíamos las mejores prácticas que venían de los Estados Unidos y las poníamos en práctica. Y era una especie de llamado a jugar, porque consistía en proponer procesos de trabajo. Y como eran mis compañeros, el tipo de liderazgo fue en ese formato. Luego empezamos a tomar otro tipo de liderazgo, donde el impacto es distinto, donde vamos creciendo y yo paso a ser encargada de las camionetas, que llevan otro nivel de análisis. Debemos tener en cuenta la accidentología, la seguridad vial, las multas. En esa época empezaban las cobranzas virtuales, ya pasando el 2004, y en cada lugar donde me desempeñé eran desafíos de implementación de procesos o novedades de la época. Como mujer nunca sentí dentro de la compañía ningún tipo de restricción. Al contrario, creo que era ventajoso, porque como compañeros de trabajo nos ayudábamos a llevar adelante los objetivos, cada uno desde su rol. Yo he manejado las camionetas y he aprendido junto a los choferes cómo es el funcionamiento de la organización. Yo tenía ocho meses de embarazo y me subía a las camionetas junto con los choferes a hacer el Check Ride, en el que subís al lado del chofer y hacés todo el día su ruta. Era mi primer bebé.
“A las chicas les digo que si quieren hacerlo, que se animen, que intenten, que prueben y que se equivoquen, porque el que se equivoca, primero, aprende; y segundo, se equivocó porque hizo. Lo peor es quedarte pensando qué podrías haber hecho”
¿Cómo se conforma tu equipo?
Hoy estoy a cargo del país. Tengo seis gerentes a mi cargo. Tres están en el aeropuerto: dos de importación –uno diurno y uno nocturno– y uno de rampa, que atiende el vuelo. Hay dos gerentas mujeres en camionetas y ground, es decir, en la última milla, tanto de interior como de Buenos Aires. Y tengo un gerente de exportación. Cada uno cuenta con coordinadores que, a su vez, trabajan en conjunto con el frontline: los empleados del aeropuerto, los clasificadores –o clearance agents para nosotros– y los choferes o handlers.
¿Fedex tiene políticas para propiciar el liderazgo femenino?
Fedex no diferencia entre femenino y masculino. El talento va a estar dado en lo que cada colaborador presente y en la capacidad que tenga de hacer frente a distintas situaciones. Por lo menos en la Argentina se dio de esta manera. Yo siento que estuve en el momento adecuado cada vez que salió una oportunidad. Tengo mi estilo de llevar adelante la operación, sin imposición y con mucha escucha de mis equipos, lo que tiene también una parte de inversión de tiempo. Hay que entender cada posición, encontrar el mejor interés de todos, pero llevando al objetivo de la compañía. Mi trabajo nunca es imponer, más allá de tomar decisiones y de que terminemos haciendo lo que corresponde para cumplir nuestros propios objetivos, que son trimestrales y anuales.
¿Tenés algún consejo para darles a las mujeres que están empezando y les gustaría trabajar en una empresa como FedEx?
Creo que son tres cosas. Yo me enamoré de esta compañía sin saber siquiera qué era. Cuando ingresé, corroboré. Y en el día a día, luego de 34 años de trabajo acá, me toca ser de esas personas que tienen que lograr que se enamoren las nuevas generaciones. No hay que quedarse con nada dentro, hay que expresar, hay que presentar las situaciones, hay que pedir lo que se necesita, hay que dar opiniones y con el corazón siempre. Después habrá situaciones complejas. La concatenación de procesos y tareas necesita que todo fluya, pero hay un montón de imprevistos que tenés que ir sorteando. Y a las chicas les digo que si quieren hacerlo, que se animen, que intenten, que prueben y que se equivoquen, porque el que se equivoca, primero, aprende; y segundo, se equivocó porque hizo. Lo peor es quedarte pensando qué podrías haber hecho. Es el consejo que les doy a mis hijas, de hecho. Tengo dos hijas mujeres, una de 21 y otra de 19. ¿Qué mejor experiencia que intentarlo? Y después, si no te gusta, podés decir que ese no era tu camino e ir para otro lado. Y después, hacerlo de corazón, y si sos buena persona, las decisiones van a ser tomadas en concepto de cumplir los objetivos. Ese es el condimento después de tantos años de pasar por muchas tormentas.
Recientemente inauguraron este centro de distribución, con más del doble de superficie operativa que la planta anterior, con más andenes, una sección exclusiva para exportaciones y un equipo de medición volumétrica de paquetes que permite la carga simultánea en los vehículos y reduce los plazos de procesamiento. ¿A qué se debe esta transformación?
Nuestra planta anterior, que se había abierto allá por el año 95, nos quedó chica, por suerte. Es un lindo problema, y esta planta nos dio la capacidad que estábamos necesitando. Lo que hizo FedEx fue una readecuación, una inversión para adaptarla a las necesidades actuales, pero pensando en el futuro: muchos más metros lineales de conveyor belts y roller belts, la máquina de pesaje y la de rayos X. Participaron muchos empleados, hicimos reuniones donde les mostramos nuestras ideas y ellos presentaban sus inquietudes. Eso no es estándar en este negocio. Por ejemplo, como veníamos con muebles de años anteriores, tuvimos una campaña de diseñar el escritorio para trabajar más cómodos. Los chicos hicieron presentaciones y ahora estamos en el proceso, junto con el arquitecto y nuestro equipo de mantenimiento, de elegir el diseño. No queda seleccionado uno solo, sino que tomamos partes de cada uno. Así trabajamos.

En materia de impacto ambiental, ¿qué novedad tiene esta planta?
En esta planta, toda la parte eléctrica es nueva. Estamos cambiando el circuito de agua por otro con filtros (en lugar de bidones) para que sea más sustentable. Contamos con tanques donde acumulamos el agua para su uso. Además, las conveyor belts, y también las camionetas eléctricas recientemente incorporadas que forman parte de un proyecto de la compañía para el 2040: tener el 100 por ciento de la flota eléctrica, tanto propia como de nuestros proveedores. Las primeras acaban de ingresar en 2025, estamos muy felices junto con otros países, porque Brasil, Colombia y Chile ya las tienen. Y una novedad que también surgió internamente fueron los cargadores, que están en el aire porque los tótems en el piso son un posible tope de las camionetas. Pensando en eso, se armó un mecanismo con poleas donde el chupete de la camioneta que enchufa la nariz en este modelo queda perfectamente alineado, sin molestar en la operatoria. Lo hablamos con el proveedor, le dimos la idea, el proveedor la generó y ahora la está extendiendo a otras compañías.
Desde el área de Responsabilidad Social Empresaria, ¿qué otras iniciativas están desarrollando?
FedEx tiene un programa que se llama FedEx Sustainability Insights donde los clientes pueden observar en el sistema con su cuenta corriente el impacto de CO2 que tiene su envío en el ambiente. Con eso cumplen también con sus propios objetivos. Internamente, tenemos además el embalaje de vino, que es un diseño nuestro, local. Desde nuestra estación de Mendoza contamos con bodegas que hacen exportaciones al mundo y se presentan junto a WofA, Wines of Argentina, en ferias en las cuales FedEx las acompaña, dándoles el embalaje en forma gratuita. Este embalaje fue diseñado especialmente para el ingreso a Europa hace ya unos años. Lo hicimos con una gerenta nuestra, el modelo fue avalado por nuestro laboratorio FedEx en Memphis y se va a adaptar internacionalmente. Está hecho de celulosa reciclada, es reciclable y se adapta a las distintas botellas para que lleguen en condiciones.
“FedEx Sustainability Insights es un programa donde los clientes pueden observar en el sistema con su cuenta corriente el impacto de CO2 que tiene su envío en el ambiente”
¿Qué programas de apoyo a la comunidad tiene FedEx?
Contamos con varios programas. Con el colegio Nuestra Señora de la Paz generamos en el año 97 un programa de prácticas profesionales para chicos de sexto año. Les enseñamos desde organizar sus tiempos, atención al cliente, etiqueta en el manejo del teléfono o en las redes, uso de Excel, sistemas, todo lo que tenga que ver con lo que ellos ven en el colegio. Estamos a dos años de cumplir 30 años del programa. De hecho, mi asistenta anterior, Karina, era de la primera tanda de los pasantes, y hoy es asistenta del vicepresidente de la región. Las pasantías son aprendizaje para la juventud, pero también semillero para futuros puestos. En la última versión nos tocó la mudanza. Entonces, los alumnos que decidieron continuar con el programa, con el aval de los padres, la firma de los contratos y todo en regla, vinieron a la nueva estación y quedaron fascinados. Se sentían parte. Y, a pesar de que las pasantías terminaron el 15 de noviembre, pidieron seguir y se quedaron unos días más acá, trabajando. Estamos tomando a uno de los chicos como temporario para nuestro aeropuerto de Ezeiza, y estaríamos, si sale bien el preocupacional, ingresando a un empleado de los que acaban de salir de la secundaria. La emoción de ese chico cuando lo llamamos… estaba enloquecido. Es el programa que más me gusta.
“Contamos con FedEx Care, que es un programa global de voluntariado. La consigna puede ser pintar un colegio o entregar camperas o zapatillas, plantar árboles o realizar actividades en algún centro, como armar rincones de lectura”
¿De qué otras maneras se involucra FedEx con las zonas donde se encuentra?
Este año plantamos árboles autóctonos en la reserva ecológica de Lugano, que era un basural hace un tiempo. Tenemos FedEx Care, que es un programa global de voluntariado donde los empleados presentamos nuestras horas, se coordina con los gerentes de acuerdo con los distintos departamentos. La consigna puede ser pintar un colegio o entregar camperas o zapatillas, plantar árboles o realizar actividades en algún centro, como armar rincones de lectura. Se plantea el proyecto, se solicita un estimado de cantidad de voluntarios y todo aquel que se sienta llamado escribe a su gerente y le dice que quiere participar. Y el gerente trata, en todo lo posible, de que ese día esa persona esté disponible para ir a hacer el voluntariado. Es una forma de trabajo distinta. Hay que coordinar bien la logística y en general todos salen a cubrir.










