Un protocolo a favor del desarrollo sostenible de la industria financiera

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Pablo Cortínez, Focal Point de Finanzas Sustentables de Vida Silvestre Argentina, dialogó con PRESENTE sobre la firma del Protocolo de Finanzas Sostenibles por parte del Banco de Formosa y otras entidades bancarias. Impulsada por Fundación Vida Silvestre y BID Invest, esta iniciativa identifica la sostenibilidad como guía para el sector financiero, busca facilitar y fomentar en entidades financieras de Argentina la implementación de las mejores prácticas y políticas internacionales que promuevan una integración entre los factores económico, social y ambiental, para encaminarse hacia un desarrollo sostenible de la industria financiera. Ya suma 19 bancos, entre los que participan Banco Ciudad, Banco Hipotecario y Banco de Córdoba.

¿De qué se trata el Protocolo de Finanzas Sostenibles?

El Protocolo de Finanzas Sostenibles es una iniciativa voluntaria en la cual comenzamos a trabajar con la Fundación Vida Silvestre junto con BID Invest, hace algunos años. Básicamente lo que hace es comprometer a un número de instituciones financieras, bancos de la Argentina con un marketshare del 80%, aproximadamente, a implementar cuatro estrategias que están vinculadas con el compromiso de la alta dirección relacionados a temas ambientales, sociales y de gobernanza en la operatoria de los bancos. Por otro lado, a crear instrumentos financieros que pueden ser bonos verdes, sociales, sostenibles, líneas de crédito. La estrategia 3 está vinculada con incorporar instrumentos sociales y ambientales a la hora de originar créditos. Es decir, agregarle a la evaluación de riesgo crediticio tradicional, una parte que tiene que ver con cuidar el ambiente y los temas sociales. Y finalmente, otra que está vinculada con Capacity Building hacia las instituciones financieras y, también, que estas tomen medidas en lo denominado Huella Directa, que es lo que genera de manera directa. Por ejemplo, el papel que utiliza, si hace eficiencia energética, etcétera, mientras que las estrategias 2 y 3 que mencioné están más vinculadas con aquello que tiene más incidencia del lado de los bancos, que es a quién le prestan dinero, bajo qué condiciones y dónde hacen las inversiones de los bancos. Esto es, básicamente, el Protocolo de Finanzas Sostenibles. Es una iniciativa voluntaria, de auto-regulación de los bancos, y en todo este proceso en el que venimos trabajando hemos tenido en cuenta la diversidad de puntos de inicio de cada una de las instituciones con relación a las finanzas sostenibles. Hemos tenido en cuenta los tiempos y que va a haber instituciones que van a poder avanzar más rápido por todo el trabajo previo que han hecho, y otras que están empezando a trabajar en esta temática. También quiero destacar que como testigos de honor están las tres asociaciones de bancos de Argentina, con un apoyo que ha sido muy importante para que esto pueda sumar otras entidades financieras.

¿Cuáles son los criterios principales que rigen este Protocolo?

El Protocolo de Finanzas Sostenibles tuvo en consideración otras iniciativas en la región de América Latina que se vienen implementando desde hace muchísimos años. Por ejemplo, el primero se llamó “Protocolo Verde”, en Brasil, es de 1995. Entonces, esta innovación que hemos incorporado está vinculada con que no es solamente un protocolo verde, sino que incorpora los temas sociales y los temas de gobierno corporativo que son muy importantes a los efectos de que esto se pueda llevar a la práctica. Estos criterios ASG, que se le llaman, son los criterios principales que rigen este protocolo. Nosotros con todo el trabajo previo que se hizo junto con BID Invest, incluyendo capacitaciones a los bancos, workshops, algunos viajes que pudimos hacer para que vieran cómo se están sucediendo estas iniciativas en otros lugares del mundo. Y sobre todo teniendo en cuenta dos encuestas que hicimos en el 2014 y el 2017 donde los bancos lo que nos decían es qué quieren hacer, con qué prioridades, etcétera. Es por eso que llegamos al Protocolo de Finanzas Sostenibles que se firmó en julio del año pasado y que empezó de manera más concreta con un grupo de “Champions” de cinco o seis entidades financieras. Después fuimos sumando otras, las asociaciones de bancos. Y así es que terminamos hace un poco más de un año. Después de ese año se siguieron realizando diversas actividades destinadas a seguir capacitando a las entidades financieras. Si tuviera que resumir en una oración qué es lo que quiere hacer el protocolo es elevar la vara de los bancos de Argentina en su conjunto respecto a los temas de sostenibilidad, pero con la cuestión inclusiva de no solamente los temas ambientales sino los temas sociales y de gobernanza.

¿Cómo surgió la idea de que el Banco de Formosa adhiera a dicho protocolo?

El protocolo es para todos los bancos que quieran adherirse. Hay algunos bancos que empezaron a hablar con nosotros desde el inicio. Después hay otros bancos que se sumaron una vez que los borradores del protocolo ya habían empezado a circular. Y hubo otros bancos que se fueron incorporando después, por ejemplo, el Banco de Córdoba que se incorporó en septiembre, más adelante se incorpora el Banco Hipotecario, y con Banco Formosa veníamos hablando desde hace ya algunos meses. Inclusive lo que solemos hacer nosotros cuando se incorpora un nuevo banco, o mismo para difundir lo que venimos haciendo con finanzas sostenibles, es ofrecer un workshop, sobre todo en el interior del país, para capacitar. No solamente donde esté el banco provincial, sino de bancos que estén en la región. Esto había sido programado para abril del 2020. Por supuesto, tuvimos que cancelarlo y finalmente el banco se adhirió aun en el medio de la pandemia, en agosto de este año. Con lo cual el workshop que íbamos a hacer lo hicimos mucho más corto por toda la cuestión online, pero esa es una de las alternativas que estamos dando. Seguramente vamos a continuar con esto tanto online como presencial, cuando la situación se normalice.

¿Qué tipo de apoyo reciben los bancos al adherir al Protocolo de Finanzas Sostenibles?

El tipo de apoyo está vinculado con capacity building. Nosotros trabajamos mucho con estas tres estrategias que mencionaba. Hemos hecho varios webinars en función del interés de los bancos. Muchas veces resulta muy útil mostrar lo que se ha hecho en otros países. Por ejemplo, hay una Mesa de Finanzas en Paraguay sobre estos temas; está el protocolo verde de Colombia que se renovó; hay varias iniciativas que tiene Brasil. Entonces mostrando las diversas experiencias que ha habido nos sirve, por un lado, para dar ideas y poder customizarlas a lo que sería la realidad particular de la industria financiera argentina y de la economía en general. Y, por otro lado, capitalizar esas experiencias para que puedan ser implementadas en la Argentina. Algo parecido hacemos con otras experiencias a nivel internacional pero que son mucho más avanzadas, para tener un norte y comentar un poco qué es lo que está haciendo. Por ejemplo, la Unión Europea que son los líderes a nivel de finanzas sostenibles. Inclusive tienen una taxonomía propia que en este caso es un tema fundamental porque permite decir “qué es verde, qué es verde claro u oscuro, y qué no es verde”. Eso es un elemento esencial a los efectos de identificar qué es realmente sostenible y qué pasa a ser “Green washing” o “Social washing”, como se dice actualmente.

¿Por qué es necesario que la industria financiera se encamine hacia un desarrollo sostenible?

Uno podría decir que hay una cantidad de soluciones al problema del calentamiento global. Por ejemplo, lo más claro es el reemplazo de las energías renovables relacionados con las energías fósiles. Hay soluciones basadas en la naturaleza, poder atacar desde el lado de la mitigación y la adaptación al cambio climático. Hay muchísimas alternativas de procesos de producción que ya han sido probadas. Si uno mira la matriz productiva de Argentina está la agricultura inteligente, la ganadería sostenible, hay una cantidad de actividades y subactividades que, además, vinculan todo esto con la reactivación e inclusive el empleo en las economías regionales. Si bien existe en el mundo científico y de la tecnología muchos consensos vinculados con qué tecnologías aplicar, el problema que tenemos sobre todo en los países emergentes y en la Argentina en particular es que esas soluciones pueden llegar a estar, pero no tenemos los medios para implementar. En consecuencia, y esto está vinculado con algo que viene del Acuerdo de París, los países emergentes como Argentina tienen contribuciones nacionalmente determinadas que son conocidas como NDC. Esas contribuciones tienen una parte denominada condicionales. Esto quiere decir que están sujetas a que los países emergentes reciban transferencia tecnológica, capacity building y, el punto central, financiación por parte de los países más adelantados para poder alcanzarlo. En consecuencia, resulta fundamental que, para acelerar esa transformación hacia una economía baja en carbono, la financiación acelere y facilite este proceso. Pero no se hace de un día para el otro. Siempre que existan fondos para financiar se va a poder acelerar este camino, el cual necesitamos lo más rápida y justamente posible.

¿La coyuntura aceleró o disminuyó a que más bancos se sumaran al Protocolo?

Las entidades financieras han continuado consultando respecto de esto. De hecho, hay una que está por sumarse en estas semanas. Mencionamos el caso del Banco de Formosa. Yo diría que el interés continuó, inclusive si uno toma como parámetros estos webinars que venimos haciendo con las entidades financieras sobre distintas temáticas. En el último tuvimos más de 60 personas de unas 20 entidades financieras y no todas eran firmantes del protocolo, con lo cual el interés sigue. Lo que puede llegar a pasar por una cuestión de acomodarse al contexto del COVID-19, yo diría que está retrasando un poco el que algunas entidades financieras den este paso que es la firma del protocolo. Pero claramente el interés continúa. Así como ha sucedido con personas particulares y con otras entidades, la pandemia ha hecho reflexionar un poco más respecto de qué es lo que se está haciendo en el mundo. Y esto también atañe a las finanzas. Con lo cual hay un mayor nivel de concientización. El tema es que muchas veces se ataca la coyuntura que es inexorable, pero estos temas continúan estando de manera creciente también en el sistema financiero argentino.

¿Algo más que querrías agregar?

Hay un tema que surge de las encuestas que había mencionado, que se hicieron en 2014 – 2017. Este año vamos a hacer la tercera encuesta, que se hacen cada tres años, y de ahí surge mucha información. La principal demanda de las entidades financieras hacia nosotros es “este tema me interesa”, “este tema va a pasar a ser central”. Lo que pasa es que necesitamos capacitación, ver cómo encaja esto dentro del negocio en sí. Una de las respuestas más interesantes de las encuestas es que los banco han comenzado a ver a ciertos sectores vinculados con las finanzas sostenibles como áreas de negocio. Destaco esto porque no concebimos la finanza sostenible simplemente como una donación a una ONG en un momento determinado, sino que cambien su modo de prestar, cambien su modo de invertir para que esto pase a ser una solución de todos. No solamente del lado de los individuos sino también de las empresas. Entonces, en tanto y en cuanto los bancos continúen con esta percepción de que hay un negocio, además de los temas vinculados con la imagen, esto va a ser sostenible en el tiempo. Eso es lo que sostiene la posibilidad de que los bancos sigan involucrándose y que cambien algunas maneras de evaluar los riesgos crediticios y de hacer las inversiones.