En un país donde 8 millones de niños no superan el escalón de las necesidades básicas y el 17% de la población no cuenta con acceso a agua segura, resulta imperativo, además de la acción conjunta de gobierno, sector privado y tercer sector, facilitarles a los ciudadanos la posibilidad de colaborar con quienes más lo necesitan.

Eso es lo que pensaron, precisamente, los fundadores de Gracias, una empresa social inspirada en un innovador modelo de negocios que ya se impone en otros países del mundo y que resulta tan simple como disruptivo: por cada producto que una persona u organización adquiere, y cubiertos los gastos operativos mínimos, la empresa dona la totalidad de sus ganancias al desarrollo de proyectos sociales para personas en situación de vulnerabilidad.

El caso argentino es introducido en el país por Manuel Romero y Priscila Rusa, dos amigos que compartían el sueño de transformar la realidad desde un lugar que les permitiera generar un verdadero impacto y a escala. Lejos del asistencialismo, encontraron que era la fuerza del mercado la que posibilitaría generar un impacto positivo estructural y en el largo plazo.

Con esa visión crearon la empresa social Gracias, que a partir de la oferta de productos de consumo masivo como agua mineralizada baja en sodio, impulsa el desarrollo de tres derechos básicos: acceso a agua segura, nutrición infantil y salud y bienestar, impacto que logran a partir del trabajo articulado con consumidores, ONG, empresas y gobiernos.

En este sentido, Manuel Romero, cofundador de Gracias, comenta: “estamos seguros que erradicar la pobreza en la Argentina depende, en gran medida, de que las buenas voluntades cuenten con vehículos confiables para que cada argentino tenga la oportunidad de ser un “transformador” de la realidad”.

El primer impacto del proyecto fue implementado en la localidad de Moreno, en una casa del barrio Los Hornos donde el agua no era apta para el consumo. Allí fue instalado un módulo sanitario y un filtro que impactó no solamente en ese domicilio sino en las zonas aledañas.

Próximamente llegarán con soluciones de agua segura a un centro comunitario de Salta y a una escuela agraria de Bolívar, además de estar avanzando junto a una ONG en un proyecto en el Gran Chaco, donde proyectan construir dos cisternas de ferrocemento que proveen 10 mil litros de agua por año.

La empresa ofrece sus productos tanto a consumidores particulares a través de comercios y canal de venta online, como a organizaciones y empresas para sus oficinas, establecimientos y eventos, garantizando -por medio de un código QR- la trazabilidad de sus productos desde el momento de la compra hasta el impacto real que su adquisición genera y asegurando que los compromisos se traducen en acciones concretas.