Gabriela Terminielli está al frente de esta organización que desde el 2008 se encarga de promover el liderazgo femenino como motor para el progreso económico, político y social de toda la comunidad.

Nada sospechó en 1995 Gabriela Terminielli de que su silla, en 2013, sería la de Vicepresidenta del Comité Ejecutivo de la ONG Voces Vitales Argentina. Y sin embargo, ese fue un año clave para la creación de la organización: fue el año en que se realizó en Pekín la Conferencia de la Mujer, donde más de 17.000 personas de 189 países alzaron sus voces para hacerse oír. Quien escuchó el ruego fue Hillary Clinton, por entonces Primera Dama estadounidense, y que, junto a la ex Secretaria de Estado Madeleine Albright, creó un programa de promoción del liderazgo femenino que en 1997 se convertiría en Vital Voices (Voces Vitales). Tanto éxito despertó la iniciativa, que hoy ya cuenta con presencia en 144 países. Uno de ellos, y desde 2008, es la Argentina.

¿Cuál es el objetivo de Voces Vitales Argentina?

Cuando las fundadoras de Voces Vitales formularon la pregunta “¿Están representadas las mujeres en los lugares donde se toman decisiones?”, la respuesta les llevó a crear un programa para la promoción de la participación de la mujer en el sector político, económico y social. Voces Vitales Argentina extiende esta misión al ámbito local: fortalece el liderazgo de las mujeres en nuestro país para impulsar el crecimiento de sus comunidades. Y es que si bien la mujer ha tenido un desarrollo fenomenal en los últimos 60 años, con los números en la mano nos damos cuenta de que la presencia femenina en cada mesa de decisión es muy reducida. Dos ejemplos: de los 177 bancos centrales que hay en el mundo, solo 17 están dirigidos por mujeres. Y únicamente un 3 o 4% de las mujeres llegan a CEO, a director ejecutivo, en corporaciones internacionales.

Muy poca representatividad.

Sí. Pero fijate: en 1980, el número de mujeres que se matriculaba en la universidad era del 50% del total. O sea, mitad mujeres, mitad hombres. Desde entonces han pasado 30 años, pero ellas solo ocupan el 18% de los lugares importantes en las corporaciones. Y entonces nos preguntamos por qué si las mujeres están formadas, algo que antes no ocurría, no tienen la misma presencia en la fuerza laboral.

¿Y cómo se responde?

Ahí aparece la misión de Voces Vitales, que va a los países y en vez de decir “Estos son los problemas que hay acá”, lo que hace es, primero, identificar a las mujeres que están trabajando en esos problemas. Segundo, promoverlas. Son mujeres que son líderes en sus comunidades y que tienen características especiales que suelen compartir, al margen del país de procedencia.

¿Y cuáles son las características de estas mujeres líderes? 

Tienen lo que se conoce como “driving force”, un propósito muy claro que les da fuerza. En psicología, para predecir el éxito, ya no se tiene tanto en cuenta el coeficiente intelectual, la inteligencia emocional o social de la persona. Lo que garantiza los logros es la determinación. Y eso es precisamente lo que nosotros buscamos en nuestros programas de liderazgo: mujeres con convicción que serán las líderes, porque sabrán implicarse por completo en la causa.

Para potenciar a esas líderes, ¿qué iniciativas pone en marcha la ONG?

Trabajamos a través de programas de capacitación y mentoreo. Quizás la actividad más importante del año sea el Programa de Mentoreo, en el que, tras identificar en la comunidad a jóvenes con potencial, las ponemos en contacto con mujeres líderes de nuestra sociedad. Una vez al año, creamos un espacio para que ambas, mentora y aprendiz, intercambien información y experiencias. De esta forma, la nueva generación puede fortalecer sus capacidades y conocer las vivencias y las herramientas de otras mujeres reconocidas de diferentes sectores (directivas en empresas automotrices o de entidades bancarias, juezas nacionales, abogadas, psicólogas o comunicadoras). En esta semana de mentoreo, las chicas reciben formación teórica, cursos de comunicación on-line o de capacidades de networking, pero lo más valioso es que durante tres días se convierten en la sombra de sus tutoras, para que puedan aprender por imitación cómo las líderes gestionan sus propios proyectos. El 2013 fue el sexto año que lo pusimos en marcha en Buenos Aires (el segundo en Córdoba), y cuenta con una participación promedio de 30 duplas desde que empezamos. Para el 2014 ya hay fechas: será entre el 9 y el 13 de junio.

¿Qué perfil tienen las aprendices seleccionadas?

Quienes deben aplicar son chicas de entre 24 y 34 años. Nuestro comité de evaluación se encarga de seleccionar, valorando entre sus ideas la voluntad de incidir en su comunidad. Más allá del talento, la capacitación o el perfil de la aprendiz, se aprecia sobre todo la claridad de su objetivo y su convicción. Para las mentoras es muy gratificante escuchar a jóvenes con inquietudes y poder ayudarlas.

¿Cuáles son las ventajas que obtienen al participar en este mentoreo?

Con esta actividad de Voces Vitales, las jóvenes no solo se capacitan mediante una experiencia de vida real, sino que también refuerzan la confianza en sí mismas y amplían su red de contactos (de unas 3000 mujeres) para llevar a un nivel superior sus carreras o negocios. Este año, por ejemplo, tuvimos el caso de Anaclara Dalla Valle, una chica de 24 años de Pujato, Santa Fe, que junto a otros colegas creó Arbusta, un proyecto que capacita a jóvenes de barrios marginales de Rosario como community managers para darles una salida laboral. Pues bien, Anaclara fue aprendiz y este año participó en las Jornadas de Reflexión. Y gracias a la visibilidad que le dio nuestro evento (asistieron unas 400 personas), recibió una propuesta de trabajo del grupo Techint. Luego optó por seguir con su negocio, pero de ninguna manera ella, en su pueblito de Santa Fe, hubiera tenido por sí sola la posibilidad de entrar a una corporación como esta.

Estas Jornadas de Reflexión que menciona ¿son otras de las herramientas de Voces Vitales?

Así es, son encuentros anuales que buscan reunir distintas voces con el fin de transmitir temáticas de vanguardia vinculadas a la mujer en los tres ejes de trabajo de Voces Vitales: empoderamiento económico, participación política y protección de derechos humanos. Es el espacio de debate y reflexión más grande, abierto y mixto de la organización. En 2014 será durante el mes de septiembre. En 2013 una de las participantes fue Nadia Zarza, que había sido antes aprendiz en nuestro Programa de Mentoreo. Nadia nació en la Villa 21 de Barracas y tras muchos años de perseverancia, es ahora Directora de la Casa de la Cultura, un nuevo espacio ubicado dentro de la misma villa. Todo un ejemplo de determinación.

Además de la determinación, se habla mucho de la intuición como una herramienta femenina aplicable al trabajo.

Sí, las mujeres tenemos más intuición y le hacemos más caso. Hay otros rasgos comunes entre nosotras, como nuestra capacidad para empatizar, para crear estructuras horizontales más participativas. Y también para comprometernos con la comunidad si el negocio prospera, como una muestra de agradecimiento por el favor recibido.

¿Qué hace falta en la Argentina para que, como Nadia, la mujer emprenda el vuelo?

En la Argentina desorienta a veces el hecho de tener a una mujer como presidenta o algunas medidas a favor de la paridad (como la ley de cupo en el congreso nacional). La realidad, sin embargo, es que todavía existen muchas cuestiones estructurales que impiden que la mujer compatibilice su vida profesional con la personal. Con la maternidad, por ejemplo, se entiende que debe ser ella quien quede al cuidado total de los hijos, y hay una falta total de infraestructuras de ayuda en este sentido: permisos de paternidad, guarderías en las propias empresas, etc. Esto provoca que, en igualdad de condiciones, el hombre siga siendo el elegido.

La mujer argentina ha llegado a los mandos medios, ¿cómo hacer para que ocupe cargos directivos?

Además de resolver estas carencias estructurales, las empresas deben saber que la presencia de mujeres en los puestos de decisión de sus organizaciones no es solo una cuestión de justicia social: es también un buen negocio. El año pasado, el Primer Ministro de Japón dijo en la Asamblea de la ONU que tiene como objetivo aumentar el PBI de su país en un 15%. ¿Cómo? Incorporando masivamente a las mujeres en la fuerza laboral. También hay un estudio de la consultora McKinsey que afirma que aquellas empresas que tienen en sus directorios una presencia femenina importante, tienen ganancias operativas mucho mayores que las que no tienen a ninguna mujer. Todo esto muestra una toma de conciencia sobre cómo apostar por ellas es una inversión inteligente.

En estos cinco años de Voces Vitales Argentina, ¿qué actividades han requerido más esfuerzo y cuáles han sido más fáciles de realizar?

Uno de los atractivos de nuestra organización es su misión: no hay ninguna persona que no se sienta atraída por empoderar a jóvenes con potencial de liderazgo. Nosotras, además, tenemos un nombre, una organización que nos respalda, y eso impacta de forma positiva. Por otro lado, Voces Vitales Argentina es un capítulo que no depende económicamente de la organización madre, y por eso necesitamos de la participación de las empresas locales para que podamos cumplir todos los desafíos que tenemos en mente; que las corporaciones contribuyan con nosotros a través de la donación de fondos, pero también a través de la participación de mentoras: cuando las directivas nos conocen, se enamoran del proyecto.

¿Y cuáles son esos desafíos futuros?

Con una mayor participación de las empresas, desde Voces Vitales Argentina podríamos extender el número y la frecuencia de nuestras actividades. Además de la Semana de Mentoreo, en la actualidad organizamos la Caminata de Mentoreo (unas 50 duplas reflexionan sobre sus éxitos y desafíos mientras marchan un día al año), las Jornadas de Reflexión, reuniones mensuales de la Red de Mujeres Empresarias, workshops formativos, etc. Con más fondos, podríamos llegar a un mayor número de jóvenes, también de otras provincias del interior del país, donde aumentan las dificultades para que estas mujeres con ganas y potencial puedan despuntar.


Nuevo panorama laboral

Si los años de machismo son cosa del pasado, Terminielli señala que los de feminismo también. La experta (Licenciada en Psicología y Máster de Administración de Empresas) asegura que en el nuevo horizonte laboral la mujer y el hombre se sitúan al mismo nivel. Atrás quedaron “esas mujeres valiosas que tuvieron que ser agresivas para luchar en un ambiente muy hostil”. Ahora, en el siglo XXI, el camino está allanado para que ambos trabajen juntos por un objetivo común. La palabra clave deja de ser “competencia” y toma fuerza el modelo basado en la colaboración, donde las características femeninas no solo se integran, sino que se profundizan y potencian en todo el equipo.

Este paradigma sacude también los cimientos del liderazgo, que en el futuro no entenderá de género y que además promoverá estructuras más horizontales (menos piramidales). La comunicación será más espontánea, las puertas estarán abiertas y el CEO dejará de ser, como en las empresas de hoy, el directivo lejano e intocable.