Los trenes están dotados de pilas de combustible que transforman el hidrógeno y el oxígeno en electricidad, una proceso que elimina las emisiones contaminantes causadas por la propulsión a diésel, combustible histórico de este medio de trasporte.

Las celdas de combustible de hidrógeno son una forma más ecológica de impulsar vehículos en relación a los hidrocarburos. Pero también han tenido un costo altísimo que las vuelve casi inaccesibles. Ahora eso está empezando a cambiar: la semana pasada, los pasajeros alemanes abordaron los primeros trenes de hidrógeno del mundo.

Los nuevos trenes recorren un tramo de unos 100 kilómetros, tienen una autonomía de hasta 1.000 kilómetros con un solo tanque de hidrógeno, y se desplaza a una velocidad máxima de 140 km/h.