Informe especial: El valor del conocimiento

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En octubre del 2020, el Poder Ejecutivo sancionó la Ley de Economía del Conocimiento,
que tiene como objetivo promover nuevas tecnologías, generar valor agregado, fomentar el empleo de calidad, facilitar el desarrollo de pymes y aumentar las exportaciones de empresas que se dediquen a la industria del software; la nanotecnología; la biotecnología; las industrias audiovisual, aeroespacial y satelital; la ingeniería para la industria nuclear; y la robótica, entre otras actividades.

“La economía del conocimiento es la actividad que representa el tercer rubro exportador de la economía nacional. Su importancia no es solo local, en todo el mundo es el segmento económico que más crece, a un ritmo promedio que varía entre el cinco y el siete por ciento anual, y que para los países líderes llega a superar el diez por ciento”, afirma Luis Galeazzi, Director Ejecutivo de Argencon, la primera entidad del país que nuclear a empresas prestadoras de servicios de todas las verticales de la economía del conocimiento.

A nivel regional, la Argentina es el principal productor de economía de conocimiento. En paralelo se observa el crecimiento de países como Uruguay, Perú, Colombia y México, que compiten por ese liderazgo. Globalmente, nuestro país ha perdido share en los últimos años porque la economía del conocimiento se expande al seis o siete por ciento anual, y nuestro país evoluciona a un ritmo menor.

“Entiendo que la reciente eliminación de los derechos de exportación a los servicios del conocimiento permitirá mejorar sensiblemente la competitividad de las empresas”, agrega Galeazzi. En un escenario de crecimiento moderado y según los números que proyectan
desde Argencon, las exportaciones podrían alcanzar los USD 7341 millones para 2024. Esto
significa USD 1253 millones más que en 2019 y en puestos de trabajo representan 53.000 empleos más respecto de ese mismo año.

Con respecto a las actividades, Argencon trabaja para generar las condiciones que favorezcan el desarrollo del sector y la formación de talento digital, además de promover el crecimiento de las exportaciones y el posicionamiento de la Argentina como líder en la prestación de servicios del conocimiento a nivel global. “Apoyamos e impulsamos políticas que protegen los trabajos creativos, promueven la innovación y expanden el mercado
dinámico; impulsamos el desarrollo y la inserción laboral del talento digital; generamos instancias de sensibilización y difusión sobre el valor estratégico de la economía del conocimiento; y trabajamos en articulación con el sector público, privado, ONG y organizaciones de la sociedad civil”, afirma Galeazzi.

Como beneficios, la economía del conocimiento aporta: empleo calificado, salario, base de recaudación fiscal, ingreso de divisas, desarrollo regional, vinculación con la ciencia y tecnología, con las universidades y el sistema educativo. El sector es una enorme locomotora de la sociedad, no solo de la economía. Por ejemplo, hay dos millones de estudiantes en las universidades argentinas y el destino de trabajo de esos jóvenes es probable que sea principalmente la economía del conocimiento. Resalta que no se ve
a ningún otro sector de la economía nacional que pueda atraer tanto empleo. “Que el sector pueda explotar todo su potencial y alcanzar un pleno desarrollo dependerá de qué política pública tengamos.

La política pública posee un rol determinante teniendo en cuenta que competimos en un mercado global donde la disputa no es de empresa a empresa, sino que compiten proyectos nacionales”. Sobre los desafíos, Galeazzi explica que el sector privado ha demostrado que tiene capacidad operativa, habilidad comercial e innovación, pero requiere
políticas públicas coherentes para el sector: “Eso ocurre en la gran mayoría de los países que desarrollan su economía del conocimiento. Mientras eso no suceda, difícilmente el sector se expanda más allá de un crecimiento vegetativo. Se debe tratar de que el crecimiento sea por lo menos al ritmo del promedio mundial, cosa que hoy estamos muy lejos de tener”. Además del diálogo con Argencon, desde el sector privado nos brindan su aporte Neutrón, Microsoft, Deloitte y PwC.

“Llevamos más de dos décadas enfocados en liderar negocios que generan valor en el sector tecnológico de Mar del Plata, de donde somos oriundos y tenemos establecida nuestra sede corporativa. Somos parte de esa industria tecnológica, electrónica, robótica
e informática que ha propiciado la globalización, y por ello, de modo natural, se nos fueron acercando en estos tiempos de cambios diferentes proyectos con los que pudimos ir haciendo sinergia, colaborar, acelerar su ejecución y crecimiento, o simplemente tender puentes entre empresas consolidadas y pujantes emprendedores”, explica Maximiliano González Kunz, CEO de Neutrón.

¿Cuál es la importancia de la economía del conocimiento?

Desde siempre el conocimiento es poder, y claramente la globalización –ocurrida en las últimas dos décadas en todos los aspectos de la vida cotidiana–, la apertura de mercados, el alcance de los medios, las redes sociales, etcétera, hicieron de la información un nuevo
foco de poder, político, económico y social. La información de la enorme cantidad de cosas que cada individuo mira, lee, “likea”, recibe, procesa, busca, desea, compra y descarta está en línea, disponible, y ha potenciado nuevas aristas en la economía mundial. Afecta tanto a la educación, la tecnología, la informática y las telecomunicaciones hasta la nanotecnología
y la robótica. Todos estos sectores de la economía y de la sociedad han visto sus realidades modificadas, no por el valor de la información, sino por el valor del procesamiento de ella, de la interpretación y las decisiones tomadas por empresas, gobiernos y personas respecto de la lectura y el análisis de dicha información. Han sido grandes ganadores aquellos
que supieron interpretar qué buscaba el consumidor, pudiendo así transformar sus productos o hasta generar nuevos nichos de negocios, antes impensados. La economía del conocimiento ha modificado las reglas de juego creando y adaptando nuevos productos,
nuevas maneras de relacionarse, en lo personal y en lo laboral, nuevos pensamientos sociales y políticos. Las economías y políticas “tradicionales” se han visto hackeadas o rejuvenecidas –según hayan podido reaccionar reaccionar– por esta situación. Como en todo proceso, los que adoptaron o aceptaron más tempranamente esta situación han logrado grandes beneficios.

¿Cuál es el potencial en el país?

En nuestro país, se reglamentó recientemente la Ley de Economía del Conocimiento, con el foco en promover nuevas tecnologías, generar valor agregado, fomentar el empleo de calidad, facilitar el desarrollo de pymes y aumentar las exportaciones de empresas y emprendedores que se dediquen a la industria del software; la nanotecnología; la biotecnología; las industrias audiovisual, aeroespacial y satelital; la ingeniería para la
industria nuclear; y la robótica, entre otras actividades. Se creó una Subsecretaría dependiente de la Secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, que convocará a las empresas del sector para conformar la primera mesa sectorial, y crear así un ámbito de diálogo y un plan de acción conjunto de cara a 2021. De esta manera, la Argentina cuenta con una importante herramienta para continuar la evolución lograda por las empresas del sector.

¿Qué carreras tendrán mayor impacto para su desarrollo?

Aquellas carreras relacionadas con la informática, la robótica, la electrónica, la mecánica, la industria aeroespacial y la comunicación son claves en el nuevo mundo. Pero todo ello necesita también de otras profesiones relacionadas con el diseño, la imagen, el marketing, la comercialización, la economía, las relaciones internacionales, las leyes internacionales, la negociación, entre otras. Por último, pero de suma importancia, aquellas profesiones relacionadas con el análisis y la interpretación sociológica del individuo y su conducta,
motor de todas las interpretaciones posibles de la información que se recibe de sus actos, hábitos y preferencias. Aunque la definición de economía del conocimiento puede abarcar otros sectores, es al sector tecnológico al que principalmente se hace referencia al hablar
de economía del conocimiento, ya que se refiere a “actividades económicas que apliquen el uso del conocimiento y la digitalización de la información para la obtención de bienes, prestación de servicios y mejoras de procesos”, precisa Marina Bericua, Directora de Asuntos Públicos, Corporativos y Legales de Microsoft. “En este sentido, es importante remarcar que el sector tecnológico es uno de los más pujantes del siglo XXI, y democratizar el acceso a la tecnología es clave para asegurarnos de que todos puedan participar de los beneficios que trae la economía digital”, agrega.

¿Cuál es el potencial en el país?

Nuestro país se destaca en Latinoamérica por su capacidad tecnológica. En gran medida, esto se debe al capital humano. Lo vemos todos los días, desde los unicornios que hoy pelean los primeros lugares como compañías más grandes de Latinoamérica y que ya
todos conocemos hasta los miles de emprendedores, startups, empresas y estudiantes en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática, por sus siglas en inglés) que todos los días ofrecen servicios basados en la economía local y buscan ir más allá con sus desarrollos y propuestas. Según datos de Microsoft y LinkedIn, la Argentina tiene la capacidad de generar dos millones de nuevos puestos de trabajo en la industria de la tecnología de cara a 2025. Estas posiciones están directamente relacionadas con el desarrollo de software, el análisis de datos, la inteligencia artificial, el machine learning y la ciberseguridad, entre
otras. Sin embargo, la brecha de capacitación está creando un desafío de habilidades tanto para las personas como para los empleadores. Quienes perdieron su trabajo deberán adquirir habilidades digitales adicionales para encontrar uno nuevo, y los empleadores deberán mejorar las habilidades de los empleados actuales o contratar a nuevos empleados
con más habilidades digitales. En este sentido, una de las claves para una recuperación genuinamente inclusiva pasa por impulsar, desde el sector público y privado, programas para brindar un acceso más fácil a las habilidades digitales para las personas más afectadas por la pérdida de empleos.

¿Cómo impacta la Ley de Economía del Conocimiento?

Creemos que es bueno que se avance en ese sentido, es una ley clave para fomentar las inversiones en tecnología y los emprendimientos locales.

¿Cuáles son los desafíos de su desarrollo?

Hay que seguir trabajando en las redes de trabajo intersectoriales, entre el sector público, el privado, la sociedad civil, la academia y los ciudadanos para profundizar temas claves como el futuro del trabajo, el desarrollo de habilidades digitales, la importancia de la programación y la robótica en la escuela, lograr que más mujeres se interesen por disciplinas vinculadas a la tecnología, entre otros. Hay una agenda en común que tenemos que impulsar todos juntos.

“El crecimiento de la economía del conocimiento implica el desarrollo de empleos calificados de calidad, genera inclusión y movilidad social, y su importancia aumenta a medida que la economía se torna más conocimiento-intensiva”, exponen Marcos Bazán, Socio Líder de Financial Advisory de Deloitte Marketplace Cono Sur, y Christian Fuciños, Socio Líder de Impuestos Internacionales de Deloitte Marketplace Cono Sur. “En la actualidad, la competencia entre países está enmarcada por la captación de nuevos talentos y de
nuevos emprendedores, basados en el desarrollo de tecnologías disruptivas que derramen transversalmente las industrias tradicionales que conocemos hoy. El desarrollo de la economía del conocimiento no es excluyente del desarrollo de otros sectores tradicionales. De hecho, permite incorporar mejoras competitivas y aumentar la productividad en otros sectores estratégicos para la economía, como el agro, la industria y los servicios (agtech, fintech, edtech, e-commerce)”, agregan. Así, cualquier país que quiera ser competitivo requiere innovación en todos los sectores productivos, siendo la economía del conocimiento una oportunidad clave para luchar contra el desempleo juvenil y fomentar el crecimiento económico.

¿Cómo ven la posición de la Argentina en el tema frente al resto del mundo?

Cada país debe centrarse en el desarrollo de los sectores en los que posee ventajas competitivas y no solo comparativas, con el objeto de reducir sus brechas de desarrollo. En este sentido, la Argentina cuenta con ciertas ventajas competitivas para el desarrollo de la economía del conocimiento que debe potenciar para lograr un mayor desarrollo. Entre estas ventajas, podemos mencionar su gran diversidad cultural, capacidad, flexibilidad y creatividad de su capital humano, huso horario compatible con la jornada de trabajo principalmente en los Estados Unidos y en menor medida en Europa, buen nivel de inglés
y buen acceso a las tecnologías de la información.

¿Cuáles creen que serán las próximas tendencias?

El crecimiento y la expansión hacia nuevos mercados de las compañías de la industria del conocimiento se está acelerando con mayor velocidad, vía crecimiento inorgánico y operaciones de M&A. Las adquisiciones de compañías para llegar a nuevos mercados, acceder a mayores conocimientos y a recursos calificados, así como las asociaciones con nuevos partners de la industria que generen sinergias y potencien el crecimiento del negocio se están observando con mayor frecuencia que en las décadas pasadas. En lo que
respecta a la operación, está tendiendo a concentrarse en países con buenos niveles de educación, buen nivel de inglés y costos competitivos, mientras que las estructuras comerciales se mantienen más cerca de los mercados objetivo.Por otro lado, en las industrias tradicionales estamos observando cada vez más desarrollo de áreas de conocimiento que permiten generar nuevos desarrollos y ventajas competitivas para mantener posición de mercado o crecer.

“La economía del conocimiento es el sector económico que usa la información y el conocimiento para generar valor. Es decir, el capital humano a través de sus habilidades genera nuevos conocimientos o aplica conocimientos de una manera innovadora, agregando valor”, define Martín Sturmer, Socio de PwC Argentina y General Manager del Argentina Acceleration Center (AAC). Sturmer afirma que el país tiene un muy alto potencial en la exportación de servicios de conocimiento, dada la posibilidad de acceder a una muy buena educación, reconocida entre las mejores de Latinoamérica, y al alto nivel de inglés como segunda lengua, fundamental para esta industria. “Considero que con una política de estado que fomente este tipo de actividades se podría alcanzar un crecimiento exponencial, lo cual sería muy beneficioso para el país, ya que se generan, en forma simultánea, oportunidades de trabajo y divisas”, agrega.

Así, considera que la Ley de Economía del Conocimiento por sí misma es una buena noticia, ya que muestra la intención de hacer crecer esta actividad en el país. Sin embargo, indica que para ciertas actividades como la de servicios profesionales, los requisitos establecidos por la ley son muy difíciles de cumplir (requiere una inversión muy alta comparada con los beneficios que otorga), lo que podría hacer que muchas empresas no ingresen y de esta forma perder la oportunidad de potenciar el sector aún más.

“Confiamos en que las resoluciones reglamentarias contemplen esta situación para que la ley tenga el efecto deseado por todos”, afirma. Por último, puntualiza que el principal desafío para el desarrollo del sector es la estabilidad de ciertos indicadores macroeconómicos que permitan la planificación a largo plazo. Un plan integral con reglas de juego claras y que se mantengan en el tiempo es fundamental para dar certeza y fomentar la inversión en el país.