Negocio responsable: Trabajo y ayuda 2.0

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La pandemia ocasionada por el COVID-19 generó grandes consecuencias a nivel económico y social, con importantes pérdidas de empleo y situaciones de vulnerabilidad más expuestas, por lo que ayudar se volvió primordial. Pero las acciones presenciales ya no estuvieron permitidas y hubo más restricciones, así que debieron volcarse al formato online en la medida en que era posible. Asimismo, la conectividad se volvió fundamental para los servicios, el trabajo y la educación. Ante este contexto desafiante, algunas compañías
implementaron nuevas acciones de voluntariado y RSE, mientras que otras digitalizaron las que venían haciendo, como nos cuenta Fundación Motorola Solutions, SAP, Salesforce, Kimberly-Clark y Telecom. De todas maneras, la digitalización y la virtualidad han llegado para quedarse. Estas herramientas permitirán sumar acciones y lograr un mayor alcance, y seguramente en los próximos años se irán multiplicando. “En respuesta a las necesidades locales debido al impacto de COVID-19, y de manera consistente con nuestro propósito de estar en los momentos más importantes, los empleados de Motorola Solutions en todo el mundo respondieron al llamado y fueron parte activa de acciones de voluntariado
no tradicionales”, informa Karem Pérez, Directora Ejecutiva de la Fundación Motorola Solutions. Así, más de 2000 horas en “actos de servicio” fueron acumuladas por los empleados con acciones en sus comunidades atendiendo a las poblaciones más necesitadas, tales como hacer compras para personas de alto riesgo y controles de bienestar, o ayudar con las tareas diarias de los vecinos mayores.

¿Qué acciones realizaron?

Durante 2020, la Fundación Motorola Solutions otorgó más de 17 subsidios a organizaciones benéficas en Argentina, Brasil, el Caribe, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y México, colaborando con miles de estudiantes, maestros, personal de emergencias y su familia, entre otros. Específicamente, para el área de STEM [ciencia,
tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés], la fundación se asoció con organizaciones que implementan programas de educación de ingeniería y tecnología, introduciendo principalmente a mujeres y estudiantes de bajos recursos a los campos de la robótica, ciencias de la computación y el pensamiento de diseño, ampliando para ellos el panorama de alternativas de profesión, también rentables y visionarias. Entre los programas de STEM que apoya la fundación en América Latina, vale la pena resaltar “Talleres STEM para jóvenes y programas de capacitación on-line en robótica para maestros de América Latina”, dirigido por la Fundación Omar Dengo, en Costa Rica; “Mujeres por la tecnología”, en Colombia, liderado por la Fundación Global de Arte,
Ciencia y Tecnología, el cual educa niñas que viven en barrios pobres y vulnerables de Medellín a través de capacitación técnica STEM; y, en Brasil, el “Programa de desarrollo de habilidades”, dirigido por el Instituto Rogerio Steinberg para niños y adolescentes de 8 a 14 años pertenecientes a familias de bajos recursos, que promueve el uso de la ingeniería y tecnología en diseños imaginativos y enfoques creativos para la resolución de problemas del mundo real.

Desde su experiencia, ¿cuál fue el rol de la tecnología para seguir realizando acciones con impacto?

El rol de la tecnología ha sido protagónico. Ella ha jugado un papel fundamental en medio de la pandemia, porque nuestro apoyo a la comunidad no podía detenerse por la limitante de la distancia social. Al contrario, la pandemia trajo consigo un llamado más enérgico de las comunidades por recibir ayuda y nuevas necesidades propias de la  emergencia sanitaria. Aunque la mayoría de los colegios cerraron sus aulas y muchos de nuestros programas dependen de la presencialidad, nos reinventamos, al igual que las organizaciones que apoyamos, buscando nuevas maneras de ejecutar los programas y lograr el impacto esperado. De  manera consistente, también esta nueva realidad ha reforzado en la Fundación Motorola Solutions la convicción de seguir apoyando programas STEM en la región, reconociendo la tecnología como una herramienta clave para la calidad de vida de nuestras comunidades de América Latina, incluso en momentos retadores como los que vive el mundo actualmente.
“Logramos adaptar nuestros programas locales de educación y emprendedurismo a la virtualidad con éxito y en muy poco tiempo”, comenta Lautaro Spotorno, Director de Comunicaciones para SAP Región Sur y de RSE para Latinoamérica. Este proceso abarcó la quinta edición de Latin Code Week, una iniciativa educativa que codiseñaron con la fundación Junior Achievement para acercar a miles de jóvenes a las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). “También trabajamos en la tercera edición de Social Innomarathon, una competencia regional que realizamos en alianza con Socialab con el fin de impulsar emprendimientos de impacto que estén enfocados en resolver problemas sociales o ambientales a través de modelos de negocio B2B sostenibles”.

¿Cuál fue el alcance?

La virtualidad no impidió que alcancemos a una gran cantidad de personas con las diferentes iniciativas que llevamos a cabo. En Social Innomarathon, la competencia regional que realizamos en conjunto con Socialab para impulsar emprendimientos de impacto en toda América Latina, recibimos 400 postulaciones de 19 países de la región,
de las cuales 80 eran de la región sur. Con Latin Code Week, en la región, solo en 2020 participaron 1800 jóvenes de escuelas secundarias, de los cuales 750 fueron de Argentina, distribuidos en 25 escuelas de cinco localidades: CABA, GBA, Mendoza, Córdoba y Santa Fe. Con nuestra iniciativa anual Mes del Servicio, modificamos el foco del voluntariado corporativo y nos volcamos a uno ciento por ciento basado en habilidades para actividades como mentoreo a estudiantes, así como apoyo/consultoría a startups y ONG. Este se caracteriza porque requiere un mayor compromiso de parte de los voluntarios, a la vez que genera un impacto más significativo en la comunidad.

Con estas innovaciones, ¿las acciones on-line permanecerán?

Creemos que eventualmente se migrará a un modelo híbrido donde se aprovechará lo mejor de ambas modalidades. La presencialidad permite un contacto más cercano entre voluntarios y participantes, mientras que la virtualidad es más flexible en cuanto a tiempos y espacios. “Desde que se implementó el aislamiento, las acciones de RSE que veníamos haciendo se incrementaron, y si bien muchas se mantuvieron igual, por los recursos con los que contábamos fue necesario ponernos creativos y emprender otro tipo de acciones, nuevas, que se adaptaran al contexto”, destaca Jonathan Cohen Lozie, Director de Éxito del
Empleado en Salesforce.

¿Qué acciones realizaron?

Lo primero que hicimos fue poner foco en las necesidades, de recursos y logística, que tenía la gente; nos contactamos con ONG que brindaban apoyo a aquellas personas que por la emergencia de COVID-19 no podían trabajar e hicimos campañas con ellas para apoyarlas con donaciones a través de nuestro programa de Matching Donation. La segunda instancia fue de mentoría y educación, enteramente on-line. Este formato nos permitió llegar a muchas personas de ciudades diferentes y aportarles nuestras soluciones de manera gratuita para que contaran con elementos con los que pudieran organizarse y, en otros casos, enseñarles la plataforma de Salesforce para transmitirles contenido valioso para su futuro laboral. Por otra parte, y siguiendo el modelo filantrópico de Salesforce 1-1-
1, a través del cual los empleados donan un 1 por ciento del tiempo, un 1 por ciento de las ganancias y un 1 por ciento de las soluciones, nos acercamos a ONG y pusimos a disposición la plataforma de Salesforce para que pudieran acelerar la captación de fondos y organizar mejor la información de sus donantes.

¿Cómo impactó el formato on-line en sus acciones?

En términos de RSE, el 2020 nos abrió los ojos a muchas otras oportunidades. A diferencia de lo que creímos en un principio, el formato on-line nos permitió estar más conectados, estrechar vínculos con organizaciones de todo el país y la región, y hacer acciones que quizás antes, por limitarnos al espacio geográfico, no hubiéramos hecho. La gestión de mentoría, gracias a la conectividad, pudimos realizarla en diferentes ciudades de la
Argentina, como por ejemplo Caleta Olivia, y en toda Latinoamérica. Una de las fundaciones con las que trabajamos de cerca fue Pescar, ONG cuyo objetivo es formar a personas con escasos recursos económicos o que están buscando reinsertarse en
el ámbito laboral con conocimientos útiles para su enseñanza. Desde Salesforce capacitamos a través de nuestras herramientas a quienes estuvieran interesados en ganar conocimientos que les sirvieran para un futuro trabajo.

Con estas innovaciones, ¿las acciones on-line permanecerán?

De ahora en adelante vamos a mantener un modelo híbrido en donde convivan tanto las acciones presenciales de RSE, a medida que se pueda, como las virtuales. La presencialidad nos da la posibilidad de tener un encuentro más cercano, cara a cara, donde vemos un impacto directo y concreto, como puede ser ayudar en la construcción de una casa o donde también pueden entrar en juego las pasiones de los colegas y nuestra
ayuda en áreas de su interés. Pero el presencial es siempre un encuentro individual, a diferencia de lo que ocurre con la virtualidad, que si bien al principio representó un desafío y por momentos nos desalentó, luego nos permitió tener más encuentros en diferentes lugares.

“Además de ofrecer servicios y conectividad, Telecom contribuye mediante su expertise al desarrollo de nuevas competencias digitales en la población, que durante los últimos meses han sido fundamentales para la continuidad de la vida en contexto ASPO [aislamiento social preventivo y obligatorio]. Nuestro plan de sustentabilidad se propone consolidar un uso responsable y positivo de las tecnologías, incentivando la adopción de competencias digitales mediante distintos programas que hemos logrado extender a todo el país gracias a
la virtualidad”, detallan desde la compañía. Con respecto a las acciones, continuaron con el
programa Nuestro Lugar con una variedad de propuestas gratuitas y on-line para potenciar las competencias digitales de niños, adolescentes y docentes en torno al uso de la conectividad móvil y la construcción de ciberciudadanía. “En estos talleres proponemos diferentes actividades que invitan a reflexionar sobre el uso positivo y responsable de Internet y de las redes sociales. Durante los encuentros, los chicos aprenden cómo
configurar la privacidad de las redes sociales, cómo usar fuentes seguras cuando navegan la web, qué son el grooming y el ciberbullying –y cómo actuar frente a esas situaciones–, lo público y lo privado, y la importancia de crear una huella digital positiva, entre otros contenidos”, completan.

Estrenaron el Ciclo en Casa con distintas propuestas on-line y webinarios pensados para
toda la familia, y realizaron 16 encuentros de los que participaron más de 3000 personas.
Asimismo, llevaron adelante 14 ediciones del Taller de Ciberciudadanía con la participación
de más de 400 niños, y junto a los docentes desarrollaron la capacitación Móvil en Mano,
una formación para el uso pedagógico de las tecnologías digitales móviles en ambientes educativos. De ellos participaron más de 2300 docentes de todo el país.
“Comprometidos con el avance de la economía digital, apostamos al desarrollo de talento y la construcción de nuevos oficios vinculados a la tecnología”, subrayan desde la empresa. Para ello llevan adelante las propuestas de formación Digit@lers y también Chicas Digit@lers, esta última para acortar la brecha de género en el desarrollo de carreras profesionales vinculadas con la tecnología. En 2020, más de 750 jóvenes de todo el país participaron de estos cursos gratuitos en un formato on-line en vivo. En lo que respecta a las acciones de voluntariado, a través del programa Conectamundos invitaron a los colaboradores a participar de una convocatoria de iniciativas sociales, como un espacio donde poder presentar organizaciones sociales con un rol activo en la pandemia. En
el proceso intervino un jurado de especialistas que realizó una preselección de las ONG, luego los mismos colaboradores votaron a las favoritas a través de una plataforma interna y definieron a las organizaciones ganadoras, que recibieron un reconocimiento económico para poder seguir potenciando su causa.
“La virtualidad llegó para quedarse, no tenemos ninguna duda de que en la nueva normalidad el mundo presencial se va a complementar con la virtualidad, y en ese escenario prevemos que la digitalización de las sociedades cobre aún más relevancia. Esto genera una gran oportunidad para el ecosistema TIC en general y para Telecom en particular”, finalizan.

“Durante el 2020, nos enfocamos en acompañar a entidades para la recuperación y asistencia contra el COVID-19”, describe Mariana Porris, Manager de Recursos Humanos para la Argentina, Paraguay y Uruguay de Kimberly- Clark. Entre las acciones, participaron en el programa Unidos por Argentina, de la Cruz Roja, y distribuyeron 500 mil productos de la marca de protección femenina Kotex a trabajadoras de la salud. “Además, contribuimos a la puesta en marcha del hospital de campaña desarrollado por el Hospital Universitario Austral y la Universidad Austral en Pilar. En esa misma comunidad, seguimos apoyando a la posta sanitaria Las Lilas. También realizamos donaciones de productos esenciales a la red Banco de Alimentos”, agrega Mariana Porris. Por otra parte, a esto se suman actividades de voluntariado, que tuvieron que realizarse en forma virtual. “Realizamos campañas de donación individuales en las que nuestros colaboradores podían sumar su aporte solidario a la posta sanitaria Las Lilas con motivo de la pandemia, y adaptamos nuestro voluntariado de fin de año para entregar cajas navideñas solidarias”, cuenta. En lugar de armarse en la oficina junto con compañeros de trabajo, como en años anteriores, se realizaron en familia y luego la empresa puso a disposición la logística para hacerlas llegar a la posta.

Con respecto al teletrabajo, la adopción de los colaboradores fue buena porque ya tenían
una política de home office. En este aspecto, se centraron principalmente en la parte emocional. “Atravesar una pandemia nos provocó a todos diferentes sentimientos, trabajando y viviendo en el mismo lugar con las complejidades de cada hogar, nos llevó a adaptar nuestras políticas de recursos humanos y así lo llevamos a cabo con el programa Golden Rules, que tiene el objetivo de acompañar a nuestra gente a través de pautas
que ayuden a lograr un balance armónico y, de esta manera, respetar por ejemplo los horarios de almuerzo o no organizar reuniones después de las 17 horas. Tratamos de cuidar ese espacio íntimo en sus casas”, relata. Por último, indica que los cambios experimentados durante el 2020 llevan hacia una modalidad de trabajo más digital que requiere un nivel de flexibilidad mucho mayor. En este sentido, Porris observa que el teletrabajo va a resignificar el concepto de oficinas actual. “Más allá de un cuestionamiento de metros de oficinas, el desafío es redescubrir cómo aprovechamos al máximo estos espacios, a través de reconectar personas y equipos, agregando más valor al negocio, con
foco en la colaboración y cocreación. Entendemos que vamos a ver una reeducación con respecto a las nuevas formas de trabajo que debemos experimentar para llevar a cabo las mejores prácticas para aplicar en el largo plazo”.